Echando la vista atrás, fue hace ya 16 años cuando envié mi primer email a un amigo del servicio militar que vivía por aquel entonces en Inglaterra. Mucho ha llovido desde entonces y la Internet de hoy, poco se parece a la de aquel entonces, aunque los pocos que estábamos metidos en esos temas intuíamos que algo grande se estaba creando.
Hoy, esta revolución tecnológica no ha finalizado, todo lo contrario, son cada vez más importantes y más rápidos los cambios tecnológicos que se producen a nuestro alrededor. Pero como el hijo que crece y que apenas nos damos cuenta de cómo estos pequeños pero importantes cambios, se van acumulando hasta convertirlo en adulto, lo mismo ocurre con la evolución tecnológica en cuyo trasfondo está Internet. Basta recordar que Facebook y twitter no existían hace cinco años y hoy son las herramientas que están catalizando los grandes cambios sociales en el norte de áfrica.
Esa misma sensación de mis comienzos en Internet es la que tengo ahora con los grandes cambios que se avecinan, ya que se están dando todos los pasos en la dirección adecuada para que en menos de 10 años estemos en una nueva Internet, la “Internet de los Objetos”.
Dispositivos y sensores. Hasta ahora Internet está poblada por los seres humanos y unos pocos millones de dispositivos, pero una nueva generación de miles de millones de dispositivos y sensores poblará Internet en poco tiempo. Una Internet donde los sensores asociados a objetos cotidianos se conectarán de forma autónoma entre ellos y donde los humanos compartiremos este espacio con toda la información que estos sensores y objetos nos proporcionarán para hacernos una vida “más fácil y cómoda”.
Sin tener en cuenta los puntos de vista emocionales sobre el bien y el mal de esta nueva tecnología, lo cierto es que estamos ante un potencial para el desarrollo económico como nunca antes había sucedido. Una época donde todo está por hacer y por descubrir, donde una nueva generación de emprendedores y empresas pueden desarrollarse para crear riqueza y beneficios de magnitudes difícilmente cuantificables y que tenemos que empezar a fomentar y dar a conocer con el fin de desarrollar este nuevo sector económico vinculado a las nuevas tecnologías, que utilizarán Internet como herramienta de comunicación. Donde el potencial humano de innovación es la materia prima y con la que se podrá competir con cualquier otra empresa del mundo de igual a igual, sin importar otros factores competitivos diferenciales actuales como el costo de la mano de obra, el acceso a recursos o materias primas a menores costos.
Comunicación inalámbrica. Esta nueva Internet de los objetos se basará en lo que ya tenemos al alcance de las manos y que empieza a converger en nuevas posibilidades. Por ejemplo, ya empieza a ser algo habitual las etiquetas RFID, los códigos QR, empezamos a oír en los medios de comunicación sobre las posibilidades de la tecnología NFC (Near Field Communication), una tecnología de comunicación inalámbrica que unida a nuestros móviles nos permitirá eliminar nuestras tarjetas de crédito como medio de pago, incluso podremos utilizar nuestro móvil como elemento de identificación al igual que nuestro DNI y todo ello con una permanente conexión a Internet a través de las redes 4G de gran capacidad, ubicuas y económicas. Todos estos elementos unidos a la sustitución de actual sistema de direcciones IP (IPV4) por el protocolo IPV6, que admite 340 sextillones direcciones, junto a la masiva implantación de los Smartphones así como la nueva generación de tabletas (tipo Ipad) que se comercializarán en los próximos meses, nos permitirá universalizar el uso de Internet en cualquier momento y lugar e identificar y asignar una dirección IP a todos los objetos presentes y futuros que tengamos a nuestro alrededor.
Nuevas posibilidades. Todo esto me permite imaginar un mundo lleno de nuevas posibilidades, que ya es posible hacer realidad hoy en día con los medios a nuestro alcance. Una realidad que va mucho más allá de nuestros sueños, en donde cualquier objeto que nos rodea, sean libros, zapatos, electrodomésticos, incluso las bombillas de nuestro hogar estarán equipados con sensores y dispositivos de identificación, que permitirán conocer su estado, lugar donde se encuentra e interactuar con él a distancia a través de nuestro móvil.
Será una realidad en muy pocos años que nuestros vehículos, incorporen sensores adicionales a los actuales que permitan no solo conocer el estado del mismo, sino que el propio vehículo incluso antes de un fallo emita una alarma al fabricante para que de forma automática se conecten a nuestro vehículo y solventen o solucionen la avería de forma remota. Y en caso de no poder solucionarla, nos soliciten una cita en nuestro taller habitual dentro de un horario que tengamos libre en nuestra agenda y sea confirmada la cita haciéndonos llegar a nuestro dispositivo móvil un correo electrónico con la hora y el día que debemos llevar el vehículo al taller o la hora a la que pasaran por nuestra casa para recogernos el vehículo.
Estas nuevas posibilidades de cambio, no solo tecnológico, sino también en posibles mejoras medioambientales, de salud y empresariales, me hace volver a soñar que un mundo mejor es posible, que tan solo depende de poner en marcha nuestra capacidad de trabajo, innovación y colaboración, porque lo que sí es evidente es que la colaboración entre empresas y emprendedores de carácter multidisciplinar será una de las apuestas necesarias para este nueva realidad.
Juan Carlos Cantó
CEO Abserver DataCenter